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sábado, agosto 30, 2008




Vaya. Y yo toda la vida pagando.

Artículo de El Periódico 30/8/08 ( coño, qué rápido pasa el tiempo!):

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BCN despunta entre las ciudades con turismo gratuito vía internet

1. • Es el segundo destino de España en alojamientos privados y amistosos sin coste pactados en la red
2. • La fórmula se desarrolla mediante webs e incluye poder comer y divertirse gratis en actos públicos


MELISSA SILVA FRANCO
BARCELONA

La capital catalana es una ciudad cara para los turistas, y para quienes no lo son, pero también se puede visitar sin apenas ningún coste gracias a internet. La red canaliza una nueva forma de viajar mediante contactos entre particulares, especialmente jóvenes y universitarios, que ofrecen alojamiento en sus pisos a cambio de conocer nuevos amigos. Barcelona es ya la segunda ciudad más visitada de España mediante este sistema de turismo gratuito y la 13ª de Europa, según Couch Surfing, una de las organizaciones que gestiona estos contactos. La fórmula se complementa con la comida y la diversión aprovechando las mismas amistades recién estrenadas y, en especial, los muchos actos públicos y de promoción de todo tipo de productos y locales que se desarrollan en la metrópolis.
Una amplia terraza con vistas a la Sagrada Família, platos típicos de cocina catalana y entradas a más de 30 discotecas cercanas a la playa son algunas de las maravillas que se pueden disfrutar gratis. Aunque muchos puedan creer que es una broma o un truco publicitario, esta es una realidad para muchos jóvenes
que llegan de vacaciones a la ciudad.
El problema del alojamiento se ha resuelto con la creación en los últimos cinco años de hasta ocho webs en las que cada participante ofrece su piso con la contrapartida de conocer nuevos amigos. Entre ellas están las de organizaciones como Servas International (servas.org) y Couch Surfing (couchsurfing.com).

300.000 MIEMBROS
Svetlana Kuznetsov, de 25 años, es un ejemplo. Llegó desde Rusia a la Vila Olímpica, donde otro joven universitario le concedió un sofá para dormir las tres semanas que tiene previsto estar en la ciudad. Josep Creus es el dueño del sofá y del piso. Es un participante activo en el programa Couch Surfing Project, una comunidad creada hace cuatro años a partir de perfiles personales conectados mediante una red de amigos que se ofrecen alojamiento gratis.
Según las estadísticas de la página, cuenta con más de 300.000 miembros de más de 31.000 poblaciones de todo el mundo. En el caso de España, las ciudades más visitadas a través de este sistema son Sevilla, en primer lugar, seguida por Barcelona y Madrid.
Creus, que recibe al año un promedio de 20 turistas, resume así la intención de estos canales de alojamiento gratuito: "Yo ofrezco una habitación gratis además de mis amigos y una visita a lugares de interés. A cambio, ellos aportarán algo de su parte". Comer gratis es otra de las necesidades resueltas por estos programas. Internet es, de nuevo, determinante con las webs para promocionar actos con comida gratis.
"En la calle del Bruc, la peña El Pepino celebrará un concurso de tortillas y ofrecerá naranjada para beber". Este es uno de los más de 45 anuncios que tiene la web comerporlapatilla.com que anuncia las celebraciones gastronómicas gratuitas.
Los creadores de la página aclaran: "Sabemos que hoy la cosa no está para derroches, así que en especial destacaremos las ferias, convenciones gastronómicas y fiestas donde se pueda comer por la patilla".
El aumento de este tipo de viajeros en Barcelona responde "al buen clima durante el verano, a la seguridad y a la dinámica moderna de la ciudad", asegura Fritz Louge, un alemán que ha escogido la capital como destino para sus vacaciones.

ESPÍRITU AVENTURERO
Fritz se define como un viajero aventurero que duerme en la playa, visita incluso comedores municipales y frecuenta discotecas con entrada y primera copa gratis. "Lo mejor de Barcelona es que concentra mar y montaña, mucho sol y actividades accesibles para estudiantes con deseos de conocer el mundo", añade.
El perfil de estos viajeros gratuitos lo forman jóvenes de entre 19 y 30 años, universitarios y procedentes principalmente de países escandinavos. Llegan a Barcelona con referencias de otros compañeros que ya han vivido la experiencia de esta nueva manera de hacer turismo.

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No sé yo si tengo tanto espíritu aventurero. Si me largo a otro lugar pocas ganas tengo que me toquen los huevos, pero por otra parte está bastante bien, te aporta el añadido cultural que de otra forma, siendo turistas como somos, es muy díficil encontrar. No ya tanto porque te ahorras una pasta impresionante, que es bastante lo de menos, eso de tener que pagar comidas y todo ya lo veo exagerado. A mi parecer que les des un sofa y parte de tus experiencias en una ciudad ya es mucho. Con que les hagas de cocinitas un dia ya está, ya habran probado la comida casera.

Será una nueva forma de turismo sexual?

Anda y tirando.

miércoles, agosto 06, 2008



Ir de viaje es tener ganas de perderse en otro lugar. De la posibilidad, por remota que sea, de vivir la aventura de tu vida. De soñar, de vivir, de imaginar en otros lugares imágenes que has imaginado en tu hogar. De reír, de andar, de visitar, de disfrutar, de comer y degustar otros sabores, y olores y colores. De huir, de encontrarse, de buscar lo que creemos que nos falta en otros lugares. De pensar como viven la vida los otros, los que viven tan lejos de nosotros, y darse cuenta que en el fondo, la vida es la vida, la misma aquí que en Pequín. Tú serias otra en otro lugar, el otro lugar te pertenecería, distinta pero siempre la misma.
Irse de viaje es irse a otro lugar distinto de nuestra propia residencia dentro de un período no superior a un año.
Te puedes ir sola, o acompañada. Pero más vale que elijas sabiamente la compañía. Porque si para ti viajar es un sueño, y una aventura, y un deseo, y un pensamiento, y un placer, y alegría, y tristeza no te puedes ir con cualquiera.

Hay momentos que se viven con risas. Y otros, con silencios. Y en cualquier caso, hay veces que vale la pena vivirlos en compañía, sobretodo los silencios, que son los que perduran para siempre. Y tiene cojones que lo diga yo, pero lo digo. Ahora que me falta de todo, y de todos, pienso en todos los buenos momentos que me habéis dado algunos. Y lo agradezco.

Y también me doy cuenta, no te creas, que por mucho que me engañe, por muchas ansias que tenga de vivir, y soñar, y aventurarme en el culo del mundo, no me tenga que ir muy lejos para encontrar el paraíso en la tierra. Porque nuestro paraíso también es el lugar dónde, a fin de cuentas, hemos sido felices, solos y en compañía.



Gracias.



Gracias. Incluso por los momentos incómodos. O a pesar de ellos.



Si.

Y a pesar de todo, no desisto. Y el año que viene nos vamos a continuar buscando el paraíso en la tierra.

Brasil.

sábado, marzo 08, 2008

Estambul VII



Vista de la cúpula donde te hacen los masajes y de la bola de jabón que se hace con la toalla.
Nosotras fuimos al baño de Çemberlitas, que está en el barrio del mismo nombre, cerca del Gran Bazar. El baño luxury cuesta 68 yenis.



Después de una ducha para quitarnos todo el aceite de encima nos fuimos a cenar al Haci Baba, un sitio de cocina otomana/anatolia en la calle Istaklal, que estaba cerca de la discoteca donde ibamos a ir. Nos dimos al vino, y al raki.



Y a mi me dio por salir con los ojos cerrados.



No es leche, es raki! Es un licor anisado de 45º, que se rebaja, si quieres, con agua. También lleva hielo. A la Vane y a la Thaïs no les gustó mucho, a mi, si.
Me iba a llevar una botella, pero no me dejaron porque no era un vuelo directo Ist-Bcn, que las medidas de seguridad de Francfurt son la óstia.




Entonces no lo sabia pero tuve un momento Desmond Hume, y salté al futuro, cuando volviendo a casa intenté, infractuosamente, preguntar a un taxista de Bosnia que llevaba 6 meses en Estambul, si se rezaba a las 6 de la mañana, haciendo gesto típico de rezar cristiano, mientras la Thaïs hacia lo mismo pero rollo musulmán. Al final acabamos llorando de la risa porque el chico no hablaba ni jota de inglés y se pensaba que le pediamos que nos viniese a buscar a las 6 de la mañana.

Las frases claves fueron : 'AT SIX A.M. YOU PRAY?' ... y como no lo entendia cambié el orden, 'PEOPLE, AT SIX A.M, PRAY?'



Fue el momento más etílico, la vuelta en taxi a casa, y creo que nunca en mi vida me he reido tanto como ese lapso de vuelta al hotel en taxi. El taxista se partia el culo de nosotras, y nos hablaba sin mirar la carretera, mientras yo rezaba a lo cristiano, y la Thäis a lo musulmán. Surrealista. Y pasamos el acueducto romano, por fin!

Estambul VI



Después de comer nos fuimos al baño turco. Como tuve que entrar en pelotas no tengo fotos del acontecimiento.



Pero bueno, no importa porque las robo de interné. Aquí teneis la zona de hombres; estan separadas. Aquí es donde te sacan la roña y te hacen un masaje con jabón, que es fairy o el equivalente de turno turco, del gueno. Lo ponen en una tovalla que hace una bola muy graciosa y cae el tu cuerpo. Lo sé porque abrí los ojos y me entró espuma en los ojos; la turca que me daba el masaje era muy maja y no me dejó levantarme a restregarmelos, y tuve las lentils escocidas un buen rato.

Estambul V



Hacia el palacio Topkapi, la residencia oficial durante el Imperio Otomano.



En el Harem de Topkapi. Que se compra otra entrada a parte, y cuesta 10 yenis. Las 'mujeres' del sultan vivian aquí dentro, y no podian salir. Algunas eran amantes del sultan, otras iban a ser destinadas a nobles o personajes importantes. Alguna que otra afortunada iba a ser Sultana. La que tenia más poder era la maaaama del sultán.
A mano izquierda teneis la residencia de los eunucos negros que cuidaban de las mujeres del Harem. Esto es sólo una parte del Harem, que estaba dividido entre las estancias de las mujeres, y la del Sultán.



La sala de las fiestas.



Me pido esta sala.


Cuando salimos nos fuimos a tomar un cafe un bar que era la fiesta de las lamparas.




Y luego a comer. No me cansé de comer berenjenas, de cualquier manera. Este plato eran berenjenas y pimientos rellenos con salsa de tomate y yogurt.



Acompañado de vino turco. Solíamos beber cerveza Efes, pero aquí el vino estaba bien de precio y riquisimo. No hay nada como andar por la calle contentita por la vida.


Y de postre, arroz con leche. La gula hizo que la Sorgi atacase antes de la foto de rigor.

Estambul IV



Cuando llegamos a Eminönu cruzamos el puente Galata y nos dirigimos hacia la torre Galata. No subimos; nos pillamos un taxi y nos fuimos a un centro comercial porque la Thais y yo nos habiamos dejado el bikini en Barcelona, de listas.


Que era de lo más moderno, con una seguridad que acojona un poco. Tienes que pasar controles de seguridad por todas partes, y te escanean el bolso en todos los centros comerciales.



Nos fuimos a cenar por la zona de Taksim, que viene a ser unas Ramblas. Está lleno de peña a todas, todas horas. La calle principal se llama Istaklal Caddesi. Y hay luces de Navidad colgadas en la calle. Bueno, a nosotras nos parecen luces de Navidad, en realidad estan patrocinadas por Turkcell, la compañía más famosa teléfonica de Turkia. Da un poco de rabia, la publicidad de Turkcell. Al Luis le iba a comprar un disfraz Turkcell, pero no lo encontré, así que de una buena te has librado.




Es decir, estos niños repelentes con antenas.

Estambul III


Esto es un bote salvavidas estambulita. Hmmm porque no hay una tela en el medio, en vez de una red? Mejor no hacer un Lost en barco porque con este bote, como que no, y con la rasca que fa, la palmamos rollo titanic.




El tema de la conservación de los monumentos lo llevan fatal. Esto es una fortaleza medieval en el punto más alto de Anadolu Kavagi. Está toda pintorreada y el sitio, que es precioso, lleno de mierda. Nos encotramos un grupo de escolares que decidieron hacer un picnic por ahí; ahora sabemos de donde proceden los escombros que hay escampados por el lugar.



Mi gorra y yo casi hacemos un I know the feeling of flying in the Black Sea.



Nos fuimos a comer al sitio más chungo, porque a Thais y Vanessa les gustó que el camarero no las persiguiera 14km para que comiesemos allí.



Era auténtico. Te hacian la comida allí mismo, y te podias levantar y escoger lo que querias comer, por eso que ellos hablan poco inglés, y que también hay mucho español cañí que se entera de poco.




El sol perezoso, a veces nos visitaba.



Hay momentos que tienes que vivir en silencio. Que sabes que van a perdurar, que es una sensación que recordarás estés donde estés, y tengas la edad que tengas.

Estambul II



Estambul tiene su propio color.



Y sus calles, con aceras super estrechas que no te permiten andar de tres en tres, eso si no quieres que te arroyen los estambulitas.



Esto es el narguile, o sea una pipa con agua y humo de manzana o de frutas. No deja de ser tabaco, pero es bastante suave. Los estambulitas son muy dados a tomarla cuando juegan al deporte nacional, el backgammon o el ajedrez.



Nyam nyam. Curiosamente estabamos en un local llamado Montserrat. El dueño nos dijo que el nombre era en honor de una amiga suya que vivia en Sevilla. Super típico, no?



Este es el puente Gálata. Si haceis la foto grande podeis ver como pesca la peña. Nosotras comimos en uno de estos restaurantes. No estaba mal, yo me zampé una lubina al horno con verdudas y salsa de tomate natural, con queso (!) por encima.




Al dia siguiente nos pillamos el ferry que recorre el Bósforo desde el Cuerno de Oro hasta el Mar Negro. No era el dia más adecuado, hacia un poco más de frío y el sol salía poco, pero aún así el marco es incomparable. Una rasca impresionante, eso si, con viento huracanado incluido.



El ferry es un transporte común. Recordar que en Estambul viven 13 millones de personas. Nosotras lo cogimos en Eminönu, en la parada de Bogaz Iskelesi. El viaje cuesta 12.5 yenis que vienen a ser 7€, ida y vuelta. El trayecto dura 90 minutos de la ida, y otros 90 la vuelta, pero te paras 3 horas en Anadolu Kavagi, que está en la punta de la parte asiática del estrecho.



Esto es una fortaleza construida por Mehmet el Conquistar en 1452, durante el sitio a Constantinopla, para evitar el suministro de vívires a la ciudad.



Durante el trayecto te puedes comprar café, té o yogurt. El yogurt o el té no los probé, pero el café era vomitivo.



Si alguna vez desaparezco buscadme en una casita a orillas del Bósforo, con mi propi yate privado.

Estambul I

Estambul no es Europa. Pueda que quiera serlo, y cuando eso suceda el Estambul que yo he visto, ya no existirá. Es una confusa mezcla entre tradición y modernidad, religión y ateismo, desordenadas ruinas medievo-bizantinas y mezquitas por doquier.

En Estambul aún puedes fumar en los bares y restaurantes, en los taxis, en los centros comerciales y en casi todas partes. Estambul está lleno de terracitas; la vida se hace en la calle, aunque haga frío.

Es enorme, no te la puedes patear. Las calles no estan organizadas, ni son paralelas, te pierdes con facilidad y apareces en los barrios más pintorescos, y si intentas volver al camino original puede que no sea posible, las calles no son paralelas.

Para subir al tramvía tienes que comprar jetons, que se venden en unas casitas que hay delante de todas las 'estaciones' de tramvías. Son como modenas, es fácil confundirlos. Un viaje cuesta 1.30 liras turcas, que vienen a ser, a ojo de buen cubero, 70 céntimos. La gente se las compra de una en una, antes de subir; no se compran 10 de golpe, no sé porque. Pero existen los bonoviajes. Hay tramvías, y metro, y funicular, y el ferry, que conecta la parte asiática, la parte europea-moderna, con el Estambul viejo. Hay mucha peña, por todas partes, y a todas horas. En Estambul viven 13 millones de personas, que no se apartan cuando pasas, y que nunca te piden perdón si se chocan contigo. Miran a otro lado cuando caminan, y les da todo igual. Como cuando conducen, se pasan los semáforos por el forro, y las normas de conducción, también. Ellos tienen prioridad siempre, si se te ocurre pasar aún cuando un semáforo está verde para ti, puede que la palmes.

En Estambul hay modernas y modernos. Y mujeres tapadas de la cabeza a los pies, aunque en proporción no tantas. Si ves a algunas con un pañueliqui en la cabeza. La llamada a la pregaria empieza antes del amanecer, a las 5:30 aprox, aunque nosotras no la escuchamos. Luego hacen un stop hasta las 13h, y siguen así cada tres horas. Los cantos retumban por todas la ciudad mientras 13 millones de personas caminan decididamente hacia donde vayan.Tienen facciones occidentales, y los turcos son muy guapos, me he enamorado por lo menos 15 veces, que es un record, incluso para mi.

Estambul huele a kebabs, y a especies, y a perfumes exóticos. Estambul huele a té, a verduras, y a sardinas cuando caminas por el Cuerno de Oro. En el puente Gálata la gente se pone a pescar, ahí en medio de la ciudad. Los venderores ambulantes, y camareros no te dejan en paz, te siguen y te persiguen, no entienden el NO y sudan de ti aunque les digas que hablen con tu mano. En Estambul no sabes donde estás hasta que pasan unos dias, no entiendes que coño estás mirando, si el Cuerno de Oro, el mar de Mármara, o el Bósforo, o la parte asiática, o la parte moderna. A media tarde el sol que baña Estambul se refleja a través del mar en las mezquitas haciendo que brillen en rojo, por eso se le llama el Cuerno de Oro. No tengo palabras para describir este tipo de belleza. Más vale verla por uno mismo.

El sol sale pronto, estamos casi en Asia. Y se va más pronto también. Las horas duran más. En Estambul beber no es barato, una botella de vino puede costarte, al cambio, 20€, la más barata. Bebimos Efes, que es la cerveza turca, nos gustó mucho. Los últimos dias si pedimos vino, estábamos hasta las narices de la cerveza.

Se come muy bien, los alimentos son los mismo, aunque cocinados de modo diferente. Hay de todo, carne, verduras y pasta. La berenjena está muy rica, y hasta en los restaurantes más cutres nos comimos unas ensaladas buenísimas, aunque ellos no tienen vinagre. Te ponen aceite y limón, si quieres. El pescado está rico, y también tienen calamares a la romana.

Nos fumamos una pipa de agua, está muy buena. Y fuimos al baño turco, y nos gustó tanto que queremos patentarlo en Barcelona. Entras en una gran sala toda de mármol, donde hay un centro elevado por un podio enorme. Te tumbas allí, en teoria en pelotas, aunque nosotras llevamos la parte inferior del bikini; idea estupenda donde las haya porque las masajistas te tocan el ximixurri sino lo llevas. Te tumbas ahí, que es como una sala de vapor caliente ( sólo que no hay vapor, sólo calor), y esperas tu turno, hasta que te toca. Te sacan toda la roña ( y hay mucha), y luego te hacen un masaje corporal, por delante y por detras. Las chicas de los Hamams van en bragas o bikinis. Luego te mandan a que te hagan un masaje de aceite, y luego vuelves otra vez a la sala circular y te tumbas y te relajas un rato. Miras a la cúpula, con formas estrelladas a través de las cuales entra la luza. Hay nichos individuales con fuentes en los cuales entras y te quitas el aceite.

Cuatro dias son pocos dias para ver Estambul.

La bandera turca ondea por todas partes, ellos son turcos, son patriotas a rabiar. Que se lo pregunten a los kurdos.

El estrecho del bósforo es una preciosidad. Me gustan las ciudades que baña el mar, lo he dicho mil veces. Sino hay agua, ya no me gustan tanto. Tienen un encanto especial, no hay nada como ver el reflejo del sol en el mar, y de éste a las casas que estan a las orillas del mar. Tienen ahí unas casas de puta madre, algunas eran como residencias de descanso de la familia imperial otomana. Tiene su muelle privado, y sus piscinitas.
Cuando cogimos el ferry que recorre el Bósforo llegamos a Asia. He estado en Asia, y he visto el Mar Negro.

He visto Santa Sofia, y la Mezquita Azul, y el Palacio de Topkapi, la residencia imperial del Sultan. Estuvimos en el Harem, un espacio impresionante donde estaban las mujeres del sultan. También vimos las cisternas de una basilica bizantina, impresionante jardin de 300 columnas.

Y me vuelvo a Barcelona, como siempre, pensando que no he visto todo lo que queria ver, y con las ganas de querer irme otra vez.



Las cistenas. Impresionantes. Cuestan 10 liras turcas. Yenes para mi, porque se llaman yenis allí y siempre me confundia.



La cúpula de Sta Sofia. Hay allí un andamio que jode la visión desde hace por lo menos 20 años.



Los mosaicos bizantinos fueron recubiertos después de la caida del Imperio Bizantino, cuando Sta Sofia fue convertida en mezquita, por esta horrible pintura de color amarillo huevo, y con cenefas geometrizantes.



El Mihrab, que fue un añadido cuando Hagia Sofia se convirtió en mezquita. Está situado cara la meca en todas las mezquitas, para que los fieles sepan hacia donde rezar.



La Mezquita Azul. Las mezquitas son muy bonitas exteriormente, tienen un juego de volúmenes precioso. Por dentro ya es otro tema. Estoy demasiado acostumbrada a las Iglésias como para no poder evitar hacer comparaciones. Y sinceramente, no hay comparación posible.



Y se tienen que lavar los pies antes de entrar a rezar. Entras descalza, aunque nosotras con calcetines, y no puedes entrar cuando estan rezando. Nosotras entramos cuando justo acababa el tiempo de pregaria, y aún habia gente rezando. Es un poco un chungo ver mujeres cubiertas de la cabeza a los pies, niñas que no pueden tener más de 12 años.

domingo, marzo 02, 2008

Ya nadie escribe cartas.

Son casi las 12, y mañana me voy a Estambul. Tengo que levantarme antes de las 7, y no me puedo ir a dormir. No me quiero ir a dormir.

He estado rebuscando mi libretita de la suerte, ese pequeña libretita que me acompaña a todas partes, cuando me voy. Ha estado en Paris, en Amsterdam, en Méjico, pero se va a perder Estambul porque no la encuentro.

Lo que sí he visto ha sido una carta. Una carta que alguien me envió en el 2001. La he abierto, y la he leído. No es como las postales que tengo el corcho de la pared, que estan todas amarillentas : ya nadie escribe postales, y la última que tengo data del 2004. Las hojas estaban bien, la tinta azul, perfecta. Me ha echo mucha ilusión,y me ha dado mucha pena, ya nadie escribe cartas, ya no escribo cartas. Así que me he puesto a buscar direcciones, para escribir cartas, pero no he encotrado ninguna. Ya no tengo direcciones, y ya no sé dónde vive la gente.

Mañana me voy a Estambul y no puedo escribiros porque no sé donde vivís.

Si alguien quiere mandarme un mensaje con su dirección, estaré encantada de mandarle una postal de Estambul. No sé si a alguien le hará mucha ilusión, pero sé que para mi, recibir una carta o una postal era lo mejor del mundo. Por eso aún las guardo todas, y por eso hay postales en el corcho de mi pared.

Muchas gracias, adiós. Me voy a Estambul.

domingo, enero 27, 2008

Historias de México II



Alfonso dice : Esto no es selva ....



Es un bosque subtropical lluvioso!

Thaïs y Georg: '....' Selva.



Este es de los míos. Atención al título.

La canción de la pecera siempre estuvo presente.